"Gente de las Filipinas: He vuelto" General de los Estados Unidos de Norteamérica Douglas McArthur

Huy, no. Yo no soy el que debería decir eso. El caso es que escribo para anunciar en esta entrada un par de cosas:

1ª Que sí, que he vuelto. Después de los infernales exámenes de febrero y un pequeño descanso vuelvo a retomar mi trabajo aquí. Espero compensar a los fieles y que los que me han abandonado vuelvan a retomarme. En realidad, el volver ha sido una decisión como la de Cesar de plantar cara en Farsalia. Cesar tras los múltiples combates que había librado, el fracaso de su última maniobra de tomar Dirraquium, con muy pocas tropas y unas unidades con un porcentaje de efectivos en cada una muy bajo, pocos suministros y tras una marcha agotadora decidió luchar contra Pompeyo en Farsalia. Cuando Marco Antonio le anunció que el enemigo se encontraba cerca Cesar contestó que presentarían batalla. Antonio entre horrorizado y asombrado le preguntó -pensando que Cesar había enloquecido- si en verdad iban a hacer tal cosa pues ambos conocían la penosa y precaria situación de sus fuerzas. Cesar le respondió: "¿Por qué no? Es un momento tan bueno como cualquier otro." Lo mejor de todo es que consiguió una victoria aplastante sobre Pompeyo. Que bueno era el tío Julio.

2º Querría inaugurar dos nuevas secciones. Una en la que hablaré sobre libros de Historia, en concreto el que me esté leyendo en ese momento y otra sobre exposiciones que tengan que ver con la Historia, evidentemente. O sobre el Arte también, que no debemos cerrarnos a un solo campo. Esta entrada va a ser mi primera sobre libros que comentaré y valoraré según ciertos criterios así que vamos allá:

Voy a hablar de "Introducción a la Historia. Hombres, clases y pueblos." de Santos Juliá Díaz, un historiador español.

Se dice que cuando Aníbal iba al baño le ocurría que...Pues eso es un problema, porque todos tenemos nuestro período histórico favorito y estamos bastante (en algunos casos absurdamente) especializados en él. Pero cuando nos sacan del mismo oímos campanas pero no sabemos dónde. Tenemos una idea demasiado vaga y general del resto de períodos y culruras.

Eso es lo que este libro podría solucionar. Ya sea usted subproducto de la LOGSE o estudiante del sistema educativo español en aquellos momentos que conoció tiempos mejores y era casi comparable al sistema educativo de uno de esos estados fallidos recomiendo este libro. Porque todos recordamos cómo surgieron las primeras ciudades y en qué civilización se inventó la escritura. Sí, a ver esteeee los hummmm -(pasando páginas del libro)- ¡Los sumerios! Por favor, no iba yo a acordarme de una cosa así. También nos acordamos del Tratado de Versailles, si es que acaso nos acordamos. El tratado ese que acababa la 1ªGM, ¿no? Pero no nos acordamos de los otros cinco tratados de Versalles, el de 1701 que creaba una alianza entre España y Francia con el electorado de Baviera antes de la Guerra de Sucesión española, el de 1768 por el que Génova le cedía Córcega a Francia (la madre de Napoleón ayudó en la lucha contra las tropas francesas invasoras, que vueltas da la vida), el de 1774 por el que Francia y España regulaban el contrabando, el de 1783 entre Gran Bretañña y Estados Unidos que ponía fin a a Guerra de Independencia Americana, el de 1871 que ponía fin a la Guerra franco-prusiana y finalmente el de la Conferencia de Paz de París de 1919 que ponía fin a la 1ªGM.

El libro es fácil de leer, está bien estructurado, es simple, claro y conciso. Siempre va a lo importante, no como yo que me disperso siempre. Al final de cada unidad hay una serie de "ejercicios prácticos" para evaluar si se ha entendido bien el contenido del capítulo. Es prácticamente como un libro de Historia del colegio o al menos cumple la misma función, enseña todo lo que se debería saber como un mínimo. Solo con ese libro ya se puede entender toda la Historia del mundo, sin entrar en grandes detalles por supuesto. Pero la visión holística de vuelo de pájaro que da es incomparable. Aunque no es un libro muy avanzado yo diría que constituye la base perfecta para una futura ampliación de nuestros conocimientos en esta área. Es breve, en total son 336 páginas incluyendo índice y demás, pero precisamente en su simpleza reside su belleza y su calidad. El principal defecto que le atribuyo es su carencia de imágenes aunque no es un problema serio y que únicamente toca la Historia del mundo Occidental. La disponibilidad es también otro problema, pues sólo lo he visto disponible por Internet, aunque a un precio muy asequible de alrededor de 5 €.Por supuesto hay algunos errores en la obra pero son todos ellos menores, a destacar la idea de que el hombre prehistórico moría muy joven debido a la escasez de alimentos. El lunes editaré esto para refutarlo con un texto de la obra del profesor Miguel Ángel Sánchez Gonzalez "Historia, teoría y método de la Medicina".

En resumen:

Envergadura: 9/10 Breve, aunque precisamente por eso es bueno.

Facilidad para leer: 9/10 Es muy difícil aburrirse.

Claridad: 10/10 Cualquiera es capaz de entender los temas y conceptos expuestos.

Ilustraciones: 0/10 No hay, no son imprescindibles pero siempre vienen bien.

Disponibilidad: 8/10 Aunque no disponible en librerías (que yo sepa), sólo esta en Internet.

Precio: 10/10 Por 5 € ¿Quién no puede permitirse ese precio?

La cita que usaba al principio es del General Douglas McArthur.

Cuando en 1942 las tropas del imperio de Japón invadieron las Filipinas la situación era insostenible. Los nipones contaban con superioridad material, numérica, aérea, estaban mejor entrenados y motivados y las enfermedades y el agotamiento hacían mella en los americanos. El presidente Roosvelt ordenó a McArthur que se retirase a Australia abandonando a su ejército. McArthur respondió anunciando que renunciaba a su mando y que se alistaba como soldado raso porque estaba dispuesto a morir allí (previamente había entregado al presidente filipino Quezón mientras este era evacuado una caja con sus medallas para que se las entregase al ejército americano "Cuando muera." porque pensaba resistir hasta el final con sus hombres.) McArthur ya le había gritado a Roosvelt tiempo antes durante un debate presupuestario: "¡Cuando el último soldado norteamericano agonice en el barro, quiero que maldiga a Franklin Delano Roosevelt, y no a mí!" Finalmente Roosvelt consiguió convencerle de que América no podía permitirse perder a un comandante tan capaz en esos momentos por lo que la noche del 12 de marzo se embarcó en una lancha PT (la PT-41 en concreto) McArthur abandonó las Filipinas en dirección a Australia. El 20 de marzo pronunció en la pequeña ciudad de Terowie el famoso discurso en el que dijo: "He salido de Batan (la península de Filipinas) y volveré." ("I came out of Bataan and I shall return.").

Finalmente, al volver a tomar tierra en las Filipinas el 20 de octubre de 1944, 30 meses después de ser expulsado de ella por los japoneses dijo:

McArthur desembarcando en las Filipinas.

 

Pueblo de las Filipinas: he vuelto Por la gracia de Dios todopoderoso, nuestras fuerzas están de nuevo en la tierra filipina, tierra bañada por la sangre de nuestros dos pueblos, decididas a borrar para siempre hasta el último vestigio, del control que sobre vuestras vidas, ejerce el enemigo. A mi lado se encuentra el presidente Sergio Ormena, digno sucesor del gran patriota Manuel Quezón. La hora de su redención ha llegado. Vengan a mí. Que el espíritu indomable de Batán y Corregidor nos guíe. Al avanzar las líneas de batalla, levántense. Levántense y ataquen. Por sus casas y hogares, ataquen. Por las generaciones futuras de sus hijos e hijas, ataquen. En el nombre de los muertos sagrados, ataquen. Que ningún corazón se desaliente. Que cada brazo sea de acero. La divina mano de Nuestro Señor señala el camino. Sigan en el nombre del Señor al Santo Crial de la victoria merecida.

 

Ceterum censeo Carthaginem esse delendam.